Desde cómo abordar los costos laborales hasta reflexiones para favorecer una mayor flexibilidad fueron parte del conversatorio «El nuevo tablero laboral: de la preocupación a la acción» realizado este jueves.
Santiago, mayo de 2026 – Con la participación del subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, y cerca de 40 gerentes generales, de Recursos Humanos y representantes de distintas industrias, se desarrolló un encuentro de conversación, organizado por Trabajando.com, para abordar la situación actual del empleo en el país.
El evento, liderado por Eduardo Marín, contó con un panel de conversación integrado por la directora de empresas y consejera de Sofofa, Alejandra Mehech; el profesor universitario y socio de Lizama Abogados, Luis Lizama; y el profesor asociado del Instituto de Políticas Económicas de la UNAB, Benjamín Villena. Como parte de la audiencia, estuvo el exsubsecretario del Trabajo, Fernando Arab.
La instancia, realizada en dependencias de El Mercurio, sirvió para analizar los principales desafíos que existen en el mercado laboral a la hora de crear empleos formales. Al mismo tiempo, permitió discutir fórmulas que mejoren las condiciones para que las empresas avancen hacia una mayor empleabilidad.
Diagnóstico y principales desafíos
Tras las palabras iniciales de Eduardo Marín, se realizó un diagnóstico en voz del profesor Benjamín Villena. El académico se refirió al aumento sostenido del desempleo a partir de la pandemia, sobre todo de la tasa ampliada de desempleo de 17,4%, que afecta con mucha fuerza a mujeres y adultos mayores. El panorama se ve agravado por el aumento de los costos de contratación y el avance acelerado de la automatización.
El programa continuó con un conversatorio, donde el subsecretario Gustavo Rosende coincidió con el diagnóstico y postuló tres puntos para avanzar hacia una reactivación laboral: abordar los costos de contratación, entregar certezas jurídicas y generar incentivos a la contratación, sobre todo en formato de créditos tributarios, como el que se presentó en el Plan de Reconstrucción Nacional.
Sobre ese instrumento, Rosende afirmó que “este es un incentivo que está pensado principalmente en las pymes, porque de ellas dependen cerca de un 70% a un 85% de las personas que ganan un sueldo mínimo. Las empresas más grandes, por supuesto, también podrán optar a beneficios si es que esto se aprueba (…). Efectivamente, hay que hacerse cargo de algunos elementos que son importantes para poner los incentivos y que estos no solamente sean retención de talentos, sino también nuevas contrataciones”.
Por su parte, Alejandra Mehech postuló que medidas como el aumento del salario mínimo, la ley de 40 horas y la reforma previsional, que buscaban en su origen beneficiar a los trabajadores, terminaron incrementando los costos laborales reales, impactando negativamente en la contratación.
“Quizás el problema fue la velocidad. Y quizás lo más relevante, y ahí sí me quiero detener un segundo, es que la agenda laboral que generó todos estos cambios no estuvo bien conectada con la necesaria agenda de productividad que es necesario poner sobre la mesa”, dijo la consejera de Sofofa, añadiendo que “yo creo que la dirección de la reforma es correcta”.
A su vez, Luis Lizama, abogado y profesor universitario, reflexionó sobre la flexibilidad laboral, así como la inexistencia de un mecanismo conjunto para establecer el aumento del ingreso mínimo con características de un consejo autónomo similar al del Banco Central de Chile. “¿Vale la pena depender del gobierno de turno? ¿No será mejor hacer una reforma que permita dar estabilidad, así como ocurre con la política monetaria del Banco Central, donde hay una entidad autónoma que interpreta las reglas y mantiene previsibilidad?”, sostuvo.
Positivo balance de la actividad
La actividad continuó con preguntas abiertas que respondieron cada uno de los panelistas, donde se levantaron temáticas como fomentar un mayor empleo juvenil y más flexibilidad laboral.
El exsubsecretario del Trabajo, Fernando Arab, fue uno de los miembros de la audiencia. Junto con valorar la instancia analizó varias de las conclusiones. “Para que el aumento de los costos laborales no impacte negativamente en las tasas de empleo es clave mejorar en productividad y volver a crecer (…). Chile tiene una deuda en flexibilidad laboral. Somos el cuarto país de la OCDE con mayor rigidez laboral. Por lo tanto, avanzar en flexibilidad, especialmente en jornadas trimestrales, semestrales o anuales, pactadas con sindicatos -para que no haya un abuso de parte de las empresas- es un camino que se debe seguir”, sostuvo.
Por su parte, la moderadora del panel, Sara Narbona, directora de empresas, destacó el diagnóstico por su transversalidad y las ideas propuestas en el encuentro para avanzar hacia una mayor empleabilidad. “Llegamos a la conclusión de que, teniendo claro lo que tenemos, qué podemos hacer nosotros en las empresas y, bajo ese prisma, avanzar en conjunto para crear un mejor sistema. Me encanta el tema propuesto por el Gobierno en su minuto, de modificar la indemnización a todo evento, porque te permite incorporar completamente la flexibilidad laboral”.




