La iniciativa busca aprovechar residuos de la industria vitivinícola para elaborar aceites ozonizados de semillas de uva, una alternativa natural y biodegradable a los fungicidas convencionales utilizados en postcosecha.
Con la participación de autoridades regionales, representantes de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y académicos e investigadores de la Universidad Autónoma de Chile, se realizó el lanzamiento del proyecto FIA 2025 denominado “Tecnología Verde para la fruticultura del futuro: aceites ozonizados de semillas de uva contra la pudrición gris de la cereza”.
La iniciativa, dirigida por la investigadora docente de la Universidad Autónoma Sede Talca, Dra. Yaneris Mirabal, busca desarrollar un bioinsumo antifúngico a partir del aceite extraído de semillas de uva provenientes de residuos de vendimia. Este aceite será sometido a un proceso de ozonización para su posterior aplicación en cerezas postcosecha, especialmente durante el proceso de exportación.
El seremi de Agricultura de la Región del Maule, Alejandro Muñoz, destacó la relevancia de avanzar en soluciones innovadoras para uno de los principales productos frutícolas de exportación del país.
“Chile es el primer exportador de cerezas y es fundamental resguardar la calidad de la fruta durante todo el tránsito, desde la producción hasta que llega al consumidor final. La incorporación de nuevas tecnologías, particularmente a partir de la semilla de uva y los procesos de ozonización, genera expectativas muy positivas para nuestros productores”, señaló Muñoz.
La autoridad agregó que este tipo de proyectos fortalece la colaboración entre el sector público, privado, la academia y los organismos de innovación, especialmente en un escenario desafiante para los mercados internacionales de la cereza.
Por su parte, el representante regional de FIA, Robert Giovanetti, valoró que la propuesta responda a las nuevas exigencias comerciales y ambientales de la industria agroalimentaria.
“Los mercados están solicitando cada vez una mayor reducción de agroquímicos. Esta tecnología verde permitirá valorizar un residuo de la vitivinicultura y generar un producto que incluso podría aplicarse en sistemas orgánicos. Estamos muy contentos de apoyar este tipo de iniciativas y felicitamos a la Universidad Autónoma y a su equipo por liderar este proyecto”, afirmó Giovanetti.
La Dra. Yaneris Mirabal explicó que el proyecto se enmarca en los principios de la economía circular, al transformar desechos de la vendimia en una solución para enfrentar una problemática relevante en la producción y exportación de cerezas.
“La idea es generar un bioinsumo que pueda sustituir fungicidas comerciales que dejan residuos en la fruta, pueden ser tóxicos y tienen un impacto ambiental importante. Actualmente, mercados como Asia, presentan restricciones crecientes al uso de productos tradicionales, por lo que la búsqueda de alternativas biodegradables y naturales está en aumento”, sostuvo Mirabal.
La investigadora añadió que el aceite ozonizado de semilla de uva podría contribuir a controlar la pudrición gris en cerezas postcosecha, reduciendo la dependencia de fungicidas convencionales y entregando una solución más sustentable para los productores.
Con este proyecto, la Universidad Autónoma de Chile reafirma su compromiso con la investigación aplicada, la innovación regional y el desarrollo de soluciones que respondan a los desafíos ambientales, productivos y comerciales de la agricultura del futuro.




