La renovación acelerada de equipos móviles en la gran minería chilena abre una brecha de cobertura que muchas empresas no detectan hasta que ocurre el siniestro, advierten especialistas en seguros.
| La minería chilena atraviesa un ciclo sostenido de renovación de flota. Solo entre enero y mayo de 2026, la inversión en equipamiento minero alcanzó US$352 millones, un 14,4% más que en igual período de 2025, según Cochilco. Casos como el de Codelco Andina, que incorporó 18 camiones CAT 798AC hasta sumar 57 equipos en su Mina Rajo, o el proceso en curso de Escondida junto a Caterpillar y Finning, muestran que el recambio de flota no se detiene.
El mercado de seguros de equipos móviles mineros en Chile mueve aproximadamente US$500 millones anuales en primas, pero no existe obligación legal de asegurar esta maquinaria: la exigencia es puramente contractual, impuesta por la empresa mandante al contratista. Eso deja el criterio de cobertura, y sus vacíos, en manos de cada compañía. Lucas Behncke, experto en seguros de equipos móviles y flota de Ventus Group, sostiene que ese ritmo de renovación trae consigo un riesgo que rara vez aparece en los titulares. «Cada camión que entra a operar sin que la póliza lo registre formalmente es un pasivo que la empresa no ve hasta que ocurre el siniestro», dice. El problema, agrega Behncke, no es la falta de seguro sino los plazos y los valores. La mayoría de las pólizas de flota contratista incluyen una cláusula de notificación de incorporación, con ventanas de 30 a 60 días para declarar un equipo nuevo; si el aviso no llega a tiempo o el valor declarado no refleja el costo real de reposición, incluyendo importación, montaje y puesta en marcha, la empresa queda expuesta a un infraseguro que reduce proporcionalmente cualquier indemnización futura. La magnitud del problema no es menor: estudios internacionales muestran que en el 77% de las instalaciones evaluadas los valores declarados son inadecuados, y que en un 41% de los casos representan menos de la mitad del costo real de reposición. En equipos de esta escala, el margen de error se mide en millones de dólares. Un camión minero En equipos de esta escala, el margen de error se mide en millones de dólares: un camión minero de gran tonelaje puede costar hoy entre US$3,5 y 6,5 millones nuevo. «Cuando una póliza se firmó hace tres o cuatro años con el valor de compra original, y hoy ese mismo equipo cuesta 20% o 30% más por tipo de cambio y costos logísticos, la empresa cree que está cubierta y en realidad está subasegurada sin saberlo», señala Behncke. A esto se suma la decisión sobre qué tipo de póliza corresponde a cada equipo. Behncke señala que no todas las coberturas para equipo contratista incluyen lucro cesante por paralización, ni todas contemplan el traslado del equipo entre faenas, un vacío frecuente cuando la maquinaria se mueve de un rajo a otro antes de quedar operativa; ese período de tránsito suele requerir un endoso o una póliza de tipo inland marine que muchas empresas no contratan por separado. El vocero también apunta a la cadena de subcontratación, especialmente relevante en un sector donde cerca del 78% de la fuerza laboral minera corresponde a contratistas, muchos de ellos pymes sin capacidad técnica para interpretar exclusiones complejas. «La Ley 20.123 puede hacer responsable a la empresa mandante, de forma subsidiaria o incluso solidaria, si un subcontratista sin seguro propio causa un daño con su maquinaria. La renovación de flota no es solo un tema del contratista que compra el camión, también es un tema de la minera que lo recibe en faena», sostiene. «La pregunta que toda empresa debería hacerse no es si aseguró el camión, sino si lo aseguró para lo que realmente va a hacer con él», cierra Behncke. |




