Actualidad

Alerta climática: amenazas para las abejas y la cadena alimentaria

La académica Andrea Müller explica que –producto del cambio climático- a las abejas les faltará alimento, lo que afectará directamente la producción de frutas, verduras y semillas.

Abejas, mariposas y polillas, junto a otros insectos y animales, realizan la esencial tarea de polinizar, permitiendo la producción de alimentos, esenciales para la vida humana y animal. De allí que preocupen los efectos que ocasiona el cambio climático sobre los diferentes polinizadores.

Andrea Müller, académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH) explica que el cambio climático afecta a las abejas porque disminuye la disponibilidad de alimento que ellas requieren. “Los cambios de temperatura extremos, muy altos o muy bajos, implican que la flora melífera, que las abejas utilizan para alimentarse y producir miel, va disminuyendo de forma progresiva”, añade. A esto se suma el aumento de los monocultivos o cultivos de una sola especie, lo cual disminuye la biodiversidad del área donde ellas pueden hacer pecoreo (lugar donde buscan néctar y polen) y, por ende, la variedad de nutrientes que requieren para alimentarse y tener una adecuada salud.

Efectos sobre las personas

“Sin suficiente alimento, los polinizadores y las abejas no pueden reproducirse de la misma forma; por lo tanto, tendremos menos polinizadores y menos acceso a frutas y verduras, ya que muchas de ellas -incluidas las semillas- necesitan de los polinizadores para producir el fruto”, detalla la académica.

Sostiene que cuando hay menos polinizadores, “existe menor producción de frutas y de verduras y esto afecta la disponibilidad de alimentos necesarios para las personas y para los animales, afectando a la agricultura y a la seguridad alimentaria”.

¿Qué hacer para ayudar?

Frente a este escenario, sólo queda una forma de ayudar: “resguardar que haya alimento para las abejas y los demás polinizadores”, indica –categórica- la académica UOH Andrea Müller. Y se puede hacer de varias formas. “En épocas de escasez de alimento, como en los meses de invierno, lo ideal es que las abejas se alimenten con su propia miel o si no suplementar de forma balanceada para que puedan sobrellevar este período”.

Agrega que es necesario implementar bordes florales o corredores biológicos para permitir el desarrollo de especies melíferas. “Estos lugares en donde co-habitan diferentes flores, arbustos y árboles permiten una biodiversidad que ayuda a disponer de alimento a las abejas y a todos los demás animales silvestres que viven en el lugar, ayudando a todos los polinizadores existentes en una zona determinada”.

Además, sugiere que no se deben cortar o al menos no devastar las zonas de bosques nativos, que son las áreas donde las abejas y los polinizadores también obtienen su alimento.

Proyectos en desarrollo

El proyecto FIC “Programa de extensión e innovación para la adaptación de la apicultura al cambio climático” es liderado por la académica UOH Andrea Müller. La iniciativa cuenta con el financiamiento del Gobierno Regional de O’Higgins y busca, a través de diferentes actividades, entregar herramientas que permitan a los apicultores adaptarse al cambio climático.

Los beneficiarios son apicultores de la Región de O’Higgins, junto a quienes trabajarán para entregarles herramientas teóricas -a través de cursos y talleres- para adaptarse al nuevo escenario. Asimismo, les otorgarán herramientas prácticas, gracias a la implementación de unidades de mejoramiento productivo apícola y un apiario demostrativo, explica la académica.

También desarrollarán un análisis territorial que permita fortalecer el sistema de trazabilidad de los productores apícolas, y se continuará fortaleciendo el capital social, a través de actividades de vinculación con diferentes entidades nacionales y/o internacionales.

“El resultado final que buscamos es formar apicultores/as y actores de la cadena apícola, capacitados para desarrollar las diferentes actividades necesarias en la producción apícola. Y que estas capacidades integradas al conocimiento les permitan realizar un manejo sostenible y resolver los problemas asociados al cambio climático que enfrenten en el diario desempeño de su profesión”, señala la Dra. Müller.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en:Actualidad