Desde la ventana del Palacio Apostólico, el líder de la Iglesia Católica hizo un llamado directo a quienes participan en el conflicto para que detengan las hostilidades y retomen el diálogo como vía para resolver la crisis. “Cesen el fuego, que se reabran caminos de diálogo”, expresó al dirigirse a los responsables de la confrontación.
Asimismo, sostuvo que “la violencia nunca podrá llevar a la justicia, a la estabilidad y a la paz que los pueblos esperan”.




