El tribunal de la ciudad de Lyon, en Francia, declaró culpable al ciudadano chileno Nicolás Zepeda por el asesinato de la joven japonesa Narumi Kurosaki, dictando en su contra la pena de cadena perpetua.
La sentencia supera los 30 años de presidio que había solicitado la fiscalía durante el juicio. A pesar de que el cuerpo de la víctima nunca fue encontrado, el presidente del tribunal concluyó que Zepeda es autor de un crimen premeditado, considerando acreditada su responsabilidad en la desaparición de la estudiante.
En el sistema judicial francés, la cadena perpetua no implica necesariamente permanecer en prisión de por vida. La legislación permite que el condenado pueda solicitar beneficios tras cumplir un período mínimo de 18 años, plazo que puede extenderse a 22 o incluso 30 años, dependiendo de la gravedad del caso y la decisión de las autoridades. Además debería pagar cerca de 100 mil euros como compensación a la familia de Narumi Kurosaki.
Por su parte, la defensa del condenado anunció que presentará un recurso ante el Tribunal de Casación, con el objetivo de obtener una revisión del fallo.




