Las Fiestas Patrias son una instancia para encontrarnos, compartir y disfrutar de nuestras tradiciones. Por eso, que diversas fondas en comunas de la Región Metropolitana cómo el Santiago en Parque Ohiggins, Ñuñoa, Providencia y Lo Barnechea, incorporen medidas para recibir a personas autistas y neurodivergente constituye una señal muy positiva, ya que la inclusión también significa garantizar el derecho a participar de los espacios sociales y comunitarios.
Para muchas personas neurodivergentes, una fonda puede implicar una alta carga de estímulos, tales como música, ruidos intensos, multitudes, olores, luces, cambios de rutina y situaciones sociales impredecibles. Incorporar espacios con menos estimulación como los determinadas “Espacio Calma”, información anticipada, personal sensibilizado y posibilidades de regular la experiencia permite reducir barreras y entregar mayor autonomía y seguridad. No se trata de crear celebraciones especiales o separar a las personas, sino de generar condiciones para que cada una pueda decidir cómo, cuándo y cuánto participar.
Este tipo de iniciativas también tiene un enorme valor para las familias cuidadoras. Con frecuencia, madres, padres y otros familiares terminan restringiendo sus actividades sociales porque anticipan o intuyen que una salida puede transformarse en una experiencia difícil o poco acogedora. La existencia de espacios que consideran la diversidad permite recuperar algo tan cotidiano como salir a celebrar juntos, compartir con otros y construir recuerdos fuera de casa.
La inclusión, por tanto, no beneficia únicamente a la persona neurodivergente. También disminuye la carga de quienes acompañan y cuidan, favoreciendo el bienestar familiar y la participación comunitaria.
El desafío es que estas medidas no sean excepcionales ni dependan de la buena voluntad de quienes organizan estos eventos. Se debe avanzar hacia espacios públicos y celebraciones que comprendan la neurodiversidad desde su planificación y no como acto de generosidad. Una fonda verdaderamente inclusiva es aquella donde nadie tiene que explicar permanentemente por qué necesita retirarse del ruido, tomarse una pausa o participar de una manera diferente.
Celebrar nuestras tradiciones también significa reconocer que existen distintas formas de disfrutar, relacionarse y estar en comunidad. La inclusión ocurre cuando todas las personas y sus familias pueden ser parte de ellas.
Andrea Mira
Directora del Observatorio de Neurodivergencia
Universidad Andrés Bello




