Argentina hizo todo bien en la cancha pero se burló de cada selección que eliminaba… incluso de México.
Pero el fútbol no olvida y el karma no perdona, Marruecos vino de África y los venció en la final para levantar el título mundial.

Lección clara: la soberbia se paga caro.
Marruecos jugó con humildad, disciplina y corazón… y se llevó el campeonato más merecido del torneo con un goleador como Yassir Zafiri que en la final estuvo intratable.
El fútbol recompensa a quien respeta el juego, las reglas y a sus rivales. De seguro estos chicos aprenderán la lección.




