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Operación Renta 2026: Por qué es la mejor oportunidad para ordenar el patrimonio

Con el inicio del proceso, la mayoría de los contribuyentes desconoce que esta es una oportunidad única para optimizar su situación tributaria y transformar devoluciones de impuestos en ahorro patrimonial estructurado.

Cada abril, miles de profesionales, ejecutivos y familias chilenas completan su declaración de renta sin detenerse a preguntarse si lo están haciendo bien. Desde Lascar Wealth Management, firma especializada en gestión patrimonial integral, aseguran que el problema radica en que la Operación Renta no es solo un trámite ante el SII, sino el momento del año en que se hace visible con toda claridad el costo de no haber tenido un plan financiero.

 

«Hacer la declaración de renta» y «usar la declaración de renta como herramienta de planificación patrimonial» son dos cosas completamente distintas. La primera es reactiva: se completan los datos, se espera el resultado y se sigue adelante. La segunda es estratégica: se articulan decisiones de ahorro previsional, protección mediante seguros y estructura de inversión para obtener el máximo beneficio tributario dentro del marco legal vigente.

 

Para Lascar WM, la Operación Renta funciona como una radiografía financiera. Si al cerrar el ejercicio la carga tributaria es alta y no hay instrumentos que la mitiguen, es porque durante el año no hubo planificación. Y eso tiene un costo concreto, no solo en impuestos pagados de más, sino en oportunidades de acumulación patrimonial desaprovechadas.

 

«La declaración de renta es la señal de alerta más clara que existe sobre cómo se ha gestionado el patrimonio durante el año. Si llega con sorpresas, es porque las decisiones de inversión, ahorro y estructura se tomaron sin considerar sus consecuencias tributarias”, señala Ricardo Ramírez, Gerente Gestión Patrimonial, de Lascar Wealth Management.

 

Uno de los errores más frecuentes que observa la firma es el destino de las devoluciones de impuestos. En lugar de canalizarlas hacia instrumentos de ahorro estructurado, la mayoría de los contribuyentes las destina al gasto inmediato. Según Lascar, esto representa una oportunidad perdida año a año: el sistema tributario chileno ofrece vehículos de ahorro eficientes —como el Ahorro Previsional Voluntario (APV)— que permiten, simultáneamente, reducir la base imponible y acumular capital para el largo plazo.

 

La firma identifica tres grandes categorías de instrumentos deducibles que, bien utilizados, permiten una reducción significativa y legítima de la carga tributaria: el Ahorro Previsional Voluntario (APV), los seguros con beneficio tributario —como el seguro de vida con ahorro— y los créditos hipotecarios para primera y segunda vivienda, que bajo ciertas condiciones permiten deducir parte de los intereses pagados.

 

«El APV no es solo un instrumento de pensión. Es una de las herramientas más eficientes del sistema tributario chileno para reducir la carga fiscal de forma inmediata y construir patrimonio de largo plazo al mismo tiempo. Sin embargo, muchos profesionales no lo utilizan porque nadie les ha explicado cómo integrarlo a su estrategia global», indica Ramírez.

 

Planificación tributaria: Una conversación de todo el año

Lascar WM subraya que el mayor error conceptual de los contribuyentes chilenos es tratar la planificación tributaria como una conversación de abril. Para la firma, las decisiones que determinan el resultado de la Operación Renta se toman en enero, en julio, en octubre: cada vez que se realiza una inversión, se contrata un seguro, se estructura un flujo de ingresos o se toman decisiones sobre pensiones.

 

«La diferencia entre un contribuyente que optimiza y uno que solo cumple no está en el nivel de sus ingresos, sino en sí tomó decisiones financieras a lo largo del año con conciencia de sus consecuencias tributarias. Eso es lo que hace una gestión patrimonial integral: coordinar todas las dimensiones del patrimonio para que trabajen juntas, no por separado”, resalta el ejecutivo.

 

En ese sentido, la firma diferencia claramente la asesoría tributaria tradicional —centrada en el cumplimiento y la declaración— de la coordinación tributaria dentro de un plan patrimonial: en el segundo modelo, la tributación no es un evento anual sino una dimensión permanente que atraviesa todas las decisiones de inversión, previsión y protección.

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