| Las aperturas y cierres intermitentes del Paso Los Libertadores mantienen bajo presión el transporte de carga entre Chile y Argentina durante septiembre, justo cuando aumenta la demanda por alimentos de cara a Fiestas Patrias. Carne, aceites, quesos y otros productos forman parte del intercambio entre ambos países, mientras Argentina también es un importante proveedor de trigo para Chile. |
Cada año, el mes de septiembre pone a prueba la cadena de abastecimiento de alimentos. Los asados, las empanadas y los festejos aumentan la demanda y obligan a importadores, supermercados y distribuidores a anticipar los inventarios. Este año se suma una dificultad: la inestabilidad que ha tenido que enfrentar el principal corredor terrestre entre Chile y Argentina.
Después de un invierno con muchos paros, en el Paso Los Libertadores se han producido sucesivas aperturas y cierres que dificultan la recuperación de la normalidad en el transporte de mercancías. Las ventanas operativas han permitido el paso de camiones que se encontraban parados, pero la incertidumbre sigue impactando la planificación de viajes y entregas.
La situación adquiere especial relevancia de cara al 18 de septiembre. Argentina es un proveedor importante de alimentos para Chile y Los Libertadores es una vía estratégica para ese intercambio. En el transcurso de 2025, este corredor movió alrededor de US$ 7.050 millones en carga importada al país, de los cuales US$ 2.012 millones fueron carnes.
Sin embargo, el asado no es el único protagonista. El corredor también transporta productos como aceites, quesos, arroz y azúcar, mientras que Argentina es también uno de los proveedores relevantes de trigo para Chile, materia prima esencial para producir harina y, con ella, las tradicionales empanadas de septiembre.
Esto no quiere decir que haya riesgo hoy de desabastecimiento, ni que todo el trigo argentino pase por Los Libertadores, pero sí evidencia la importancia de mantener una cadena logística fluida entre ambos países, más aún en épocas de mayor consumo.
“Cuando hay aperturas y cierres permanentes, el desafío es reaccionar rápido. Al tener visibilidad del estado del camión, su consumo de combustible, su telemetría, tiempos de detención y condiciones de la carga se pueden tomar decisiones con información y no simplemente esperar a que cambien las condiciones”, explica Rodrigo Serrano, VP de I+D de Wisetrack.
El transporte de carnes, lácteos y otros productos refrigerados es cada vez más difícil. Un camión que se detiene debe tener en marcha sus equipos de frío, lo que eleva el consumo de combustible y obliga a controlar continuamente la temperatura para impedir que la carga pierda sus condiciones óptimas.
En una carga refrigerada, esperar muchas horas, no sólo es un problema de retraso. Hay combustible, energía, cadena de frío y un producto que durante todo el trayecto debe estar dentro de unas determinadas condiciones. “Por eso, en escenarios de alta incertidumbre, la información en tiempo real se vuelve una herramienta crítica”, agrega Serrano.
Frente a las Fiestas Patrias, el principal riesgo no está necesariamente en la escasez de productos, sino en los mayores tiempos, costos y dificultades de planificación que produce una frontera intermitente. Una presión logística que este mes de septiembre puede sentirse desde la carne del asado a algunos de los ingredientes que terminan conformando la mesa del 18.




