Además cultivo de frambuesas suma 2,3 toneladas adicionales gracias al programa Agricultura Sostenible en Acción
Los resultados fueron obtenidos por productores de los huertos piloto de la Agricultura Familiar Campesina que participaron en el programa impulsado por AFIPA junto a CropLife International y está demostrando mejoras concretas en productividad, sanidad vegetal e inocuidad alimentaria en distintas regiones del país.
Junio 2026-Los huertos de los diversos pilotos de la Agricultura Familiar Campesina, en el marco del proyecto Agricultura Sostenible en Acción, liderado por AFIPA, con el apoyo de CropLife International, están mostrando que es posible aumentar significativamente la productividad y mejorar la calidad de los cultivos mediante la incorporación de nuevas prácticas de manejo y acompañamiento técnico especializado.
Así lo señalan los resultados obtenidos durante la temporada 2025-2026 por productores de la Región del Maule que participan en el programa cuyo objetivo es fortalecer las capacidades productivas de pequeños agricultores a través de huertos piloto y asesoría permanente en terreno.
Uno de los casos más destacados corresponde al productor Leonidas Díaz, quien cultiva tomates en la Región del Maule. En una superficie de apenas 0,45 hectáreas logró una producción de 3.200 cajas, cifra que representa un aumento de 433% respecto de la temporada anterior.
El resultado se obtuvo gracias a una combinación de medidas implementadas durante el proyecto, entre ellas la calibración de los equipos de aplicación, la incorporación de control biológico y aceites esenciales, además de un programa preventivo para el manejo de enfermedades fungosas.
Otro caso relevante es el de Gloria Arenas, productora de frambuesas de la comuna de Molina, quien logró obtener 2,3 toneladas adicionales de fruta comercializable en comparación con la temporada 2024-2025.
Junto con el aumento productivo, el huerto mostró importantes avances en sanidad vegetal. Durante enero se registró una disminución significativa en las capturas de adultos de Drosophila y, en febrero, las muestras analizadas no presentaron presencia de larvas.
Adicionalmente, la inocuidad de la fruta fue verificada mediante análisis multiresiduos, un aspecto especialmente relevante considerando que la productora mantiene una relación comercial con la agroindustria como principal comprador de su producción.
El Proyecto
Ambos casos forman parte de los resultados obtenidos por Agricultura Sostenible en Acción, programa global que CropLife International desarrolla en distintos continentes y que AFIPA ejecuta en Chile desde 2024 con foco en la pequeña agricultura, segmento que concentra a la mayor parte de los productores del país y que históricamente ha tenido menor acceso a asesoría técnica especializada.
La iniciativa opera a través de huertos piloto donde cada agricultor recibe acompañamiento continuo de profesionales de AFIPA, con el apoyo técnico del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) y consultoras especializadas. Los resultados son evaluados por estos mismos expertos, otorgando independencia técnica al proceso de medición.
La implementación territorial del proyecto cuenta con el respaldo del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), con quien AFIPA suscribió durante 2025 un convenio de colaboración a nivel nacional y tres acuerdos regionales en las regiones de Arica y Parinacota, Metropolitana y Maule, sumados al convenio regional en O’Higgins firmado el año anterior. INDAP cumple un rol clave en la articulación en terreno: apoya la selección de predios, define las empresas de Asesoría Técnica (SAT) y facilita la capacitación de los equipos que luego acompañan la implementación del MIP con los agricultores.
La metodología es el Manejo Integrado de Plagas (MIP): monitoreo sistemático, decisión con base en umbrales económicos, y aplicación de productos fitosanitarios solo cuando el nivel de infestación lo justifica. Se combinan herramientas de control biológico, con productos químicos tradicionales y manejo agronómico, con un foco esencialmente preventivo, a través del monitoreo y la observación, dejando cómo última herramienta el control químico.




