Rescatando la historia de Molina:
Un reciente encuentro en la Biblioteca Municipal «Camilo Prieto Concha» permitió a los vecinos de Molina sumergirse en los secretos, documentos inéditos y la vida de la mujer que, en gran medida, dio forma a la identidad de la ciudad.
La historia de las localidades suele escribirse con los nombres de quienes forjaron su presente, pero muchas veces, los rostros y las vidas detrás de esos nombres permanecen en la sombra. Esto cambió recientemente en Molina gracias a la charla “Descubriendo a Doña María del Tránsito de la Cruz”, una jornada organizada por la Fundación Quechereguas que logró cautivar a los asistentes con revelaciones sorprendentes sobre la principal benefactora de la Villa.

Una labor de memoria histórica
La actividad contó con una notable convocatoria, incluyendo la presencia del padre Nelsón Chávez, la consejera regional Mirtha Segura y Soledad Carrasco, miembro de la fundación. Todos se reunieron para escuchar al investigador Sebastián Pacheco Ibarra, quien lideró la exposición.
La Fundación Quechereguas, una organización creada en 2025, ha asumido la noble tarea de resguardar y conservar la historia local. Con este encuentro, han dejado claro que su trabajo no solo se basa en registros públicos, sino en un ejercicio de arqueología documental que va mucho más allá de lo que se puede encontrar en un motor de búsqueda convencional.
Secretos revelados: De O’Higgins a intrigas familiares
La ponencia de Pacheco Ibarra no dejó indiferente a nadie. A través de la presentación de documentos originales en excelente estado de conservación —entre ellos, el pase de sepultación de la benefactora—, se desvelaron detalles íntimos de su vida.
Quizás el dato más impactante para los presentes fue la cercana relación familiar que María tuvo con Bernardo O’Higgins, el Padre de la Patria. Según la investigación, existe evidencia de que María pudo haber compartido juegos infantiles con quien años más tarde lideraría la independencia de Chile, un vínculo que otorga una nueva dimensión a la historia local.
Pero no todo fue un camino de rosas. La investigación también expuso las tensiones de su época:
Conflictos de poder: Se reveló una feroz disputa judicial que María sostuvo con su suegra por intereses económicos y de bienes.
Un escape a tiempo: A los 15 años, María fue obligada por su padre a casarse con un hombre mayor de origen vasco y noble. Sin embargo, los relatos históricos indican que logró evitar el compromiso.
Vida de élite: Finalmente, en 1807, contrajo matrimonio con José Antonio Rosales Mercado, entrando en una vida de alto nivel, marcada por la riqueza y la influencia en la élite nacional.
Un legado que dio nombre a nuestra tierra
Tras el fallecimiento de su padre, María heredó las haciendas El Culenar y Quechereguas. Fue precisamente este último terreno el que ella seleccionó para la construcción de una villa. Este acto no fue al azar: la fundación de la villa, concretada finalmente en 1834 por José Joaquín Prieto, fue un homenaje al naturalista Abate Juan Ignacio Molina, amigo personal del tío de María.
Este evento ha sido un hito para la comuna, pero la Fundación Quechereguas advierte que esto es solo el comienzo. Se espera que, en el futuro, las investigaciones continúen profundizando en la vida de esta mujer fundamental, asegurando que su legado no solo sea recordado, sino plenamente comprendido por las nuevas generaciones de molinenses.
Por: Manuel Acuña Retamal




